Amores que matan


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Encontré un párrafo de un escritor italiano que dice lo siguiente: “La alegría, la gloria del hombre no está en el tener, en la posesión; está en la conquista. No existe para el hombre peor desgracia que tener todo y no necesitar nada. Si en la vida no existe el combatir, el fatigarse, el sufrir; el comer el pan amargo para conquistar, alcanzar y tener, el hombre no es hombre”.
Yo creo que este escritor tiene mucha razón, porque actualmente muchos de los triunfos y de las alegrías no se conquistas, se compran. Hemos deshumanizado incluso lo más humano que existe en nosotros, el amor. Si no tenemos cuidado, podemos comercializar el amor: el amor de los hijos, el amor de mi pareja, el amor de mi cónyuge. La vida del hombre es una conquista continua en la que entran en juego el ingenio, la astucia, la tenacidad, el sacrificio. Quien nunca ha luchado por un ideal, nunca gozará de la dicha que el alcanzarlo proporciona. Después de la noche, llega siempre el amanecer; y ese amanecer es siempre muy bello para aquellos que han sabido permanecer firmes en la batalla. La antítesis del amor es la instrumentalización del amado, es la cosificación del amado, es dejar de ser alguien para convertirse en algo. Estos amores matan, porque amar significa conquistar.