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Refundar, ¿qué?

Blog de Jaime Septién - 6 September, 2012 - 09:27

Por todos lados se escucha de los panistas que hay que “refundar” su Partido.  En doce años de gobierno federal supieron sacar lo peor de sí y lo mejor del pequeño priista que llevaban dentro.  Y hoy están en la tercera fuerza política del país.  Aquí les fue mejor.  Pero no mucho.  Perdieron la presidencia de la capital del Estado.

¿Refundar es el término adecuado para lo que tiene que hacer Acción Nacional?  Eso estaría bien para un Partido pragmático.  El PAN, fundado en septiembre de 1939, nació de la doctrina social cristiana.  “Si alguna vez hay que dar un nombre a la doctrina de Acción Nacional, será el de Humanismo Político”, dijo don Efraín González Luna refiriéndose al documento original de la Convención Constitutiva del PAN.  Han pasado 73 años desde entonces y esta filosofía política todavía se encuentra pendiente de aplicación.  Es volviendo a ella como el PAN podría encontrar alguna diferencia que lo volviera a situar en la preferencia del electorado.

De 1997 a 2012, el PAN gobernó la capital de Querétaro sin lograr, finalmente, establecer una diferencia perceptible en el electorado frente al PRI.  Algo similar sucedió con el gobierno federal (2000-2012) o con el estatal (1997-2009).  Ahora, un grupo de veinte notables panistas (de treinta o cuarenta, lo mismo da) ha sido designado para rescatar del desastre a esa organización.

Lo que sucederá en principio será la repartición de culpas.  Que si presidencia no apoyó a la candidata, que si Cordero y Creel jalaron para otro lado, que si Gil fue un pésimo director de campaña, que si Josefina no la hizo en el primer debate…  En el Municipio se habla de traiciones y guerras sucias internas.  Como en los viejos tiempos del PRI, el enemigo de los panistas queretanos estaba en casa.  El propio presidente Calderón vino a Querétaro, en reunión con legisladores panistas electos, y reconoció responsabilidades internas, divisiones y puñaladas.

Quizá se haga una reingeniería que no dejará de ser cosmética.  Mi tesis es que si el PAN no vuelve a sus orígenes, pronto llegará a ser la cuarta fuerza política nacional.  Y dejará el camino abierto al PRI para que ejerza el poder por muchos años más.  El gran pensador del humanismo, el filósofo católico francés Jacques Maritain, solía decir que “la esencias exigen ser respetadas”.  El PAN nació como una escuela de ciudadanos y no como una facción política a la que le dominara “el apetito de un triunfo próximo”, en palabras de Manuel Gómez Morín.

Esto marcó, desde 1939 a 2000 (tres años antes en Querétaro), un estilo de vida apegado a la doctrina social cristiana, y un modelo de hacer política muy contrario al mero pragmatismo en que cayeron sus representantes populares. Al grado tal que el ex presidente Fox, el que iba a “sacar a patadas” al PRI de Los Pinos, en estas elecciones actuó como un vice-Videgaray, echando una mano tremenda al PRI y al virtual presidente electo, Enrique Peña Nieto.

El cálculo político es el que está detrás de todo apetito de un triunfo próximo.  Como se suele decir, los que a partir de él actúan, piensan nada más en las próximas elecciones y no en las próximas generaciones.  Se vuelven émulos de Maquiavelo: para ellos es más prudente “ser cruel que ser compasivo”, y terminan aplaudiendo lo que antier consideraban el origen de todos los males.

No, no es la tarea refundar al PAN. Tampoco de rediseñarlo. Con que volvieran a la doctrina del humanismo político sería suficiente.

Publicado en el periódico El Universal Querétaro

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Volver a región: Viene el 24

Blog de Jaime Septién - 6 September, 2012 - 09:23

Esta semana se tiene previsto, claro, si hay quórum, la votación de la legislatura local en torno a la reforma al Artículo 24 constitucional, avalada por el Senado el pasado 27 de marzo.  Como toda reforma constitucional, tiene que lograr la mitad más uno de aprobación de las legislaturas estatales para pasar a formar parte del cuerpo de la Constitución.

Morelos, Zacatecas, Michoacán, Baja California y Oaxaca, entre otros, la han rechazado.  La mayoría de los diputados locales –siguiendo la postura de, por ejemplo, la ex senadora priista María de los Ángeles Moreno— la reprueban porque “abre paso a la jerarquía católica para reconquistar privilegios y posibilidades de influir decisivamente en la vida política y social del país”.  Diputados locales como el oaxaqueño Flavio Sosa, aducen que la reforma vulnera el Estado laico y echa para atrás una de las conquistas de la Revolución, como lo fue ¡la libertad de credo!

La reforma –cuyo texto no es el más brillante—dice que los mexicanos somos libres de tener convicciones éticas, de conciencia y de religión.  Esto último es lo que ha encendido las iras de grupos opuestos a la Iglesia católica (y lo que vio ésta como positivo): por vez primera, desde que fuera promulgada la Constitución en Querétaro el 5 de febrero de 1917, se reconoce el derecho a la libertad religiosa.

Yo reflexiono y pienso: ¿por qué se oponen estos personajes a que nuestra Constitución avale uno de los derechos humanos fundamentales como lo es el de elegir religión y practicarla en público y en privado?  El Artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos dice que “toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y religión” y a “manifestar su religión o su creencia, individual o colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”.

Me pregunto: ¿alguien en sus cabales puede estar en contra de uno de los 30 artículos que componen la Declaración Universal de los Derechos Humanos?  ¿Algún profeta-legislador mexicano le puede enmendar la plana a la Asamblea General de Naciones Unidas, quien difundió esta Declaración el 10 de diciembre de 1948?  ¿Qué pero le pondrían al siguiente Artículo del 18, al 19, en el que se establece que “todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión”; o al 10, en el que se declara que “toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal”?

Seguramente ningún diputado les pondría una objeción.  Hablarían, en cambio, de un “avance” sin precedentes en la historia del hombre y de su dignidad natural (pre-política, por cierto).  ¿De los 30 artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, 29 son “buenos” y uno “malo” para México, porque “privilegia a la Iglesia católica” y “vulnera el Estado laico”?

Nadie discute hoy la separación Iglesia-Estado.  El Papa Benedicto XVI ha dicho que esta separación es “una bendición” para la propia Iglesia.  La Conferencia del Episcopado Mexicano ha declarado muchas veces que su postura no es a favor de los católicos (por cierto, 8 de cada 10 mexicanos), sino por la defensa de un derecho humano fundamental, válido para creyentes y no creyentes.  Ni así.  La sospecha prevalece.  ¿También en Querétaro?

Publicado en el periódico El Universal Querétaro

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Vidas de perro

Blog de Jaime Septién - 6 September, 2012 - 09:18

El escritor británico Robert Louis Stevenson decía que la política era “la única profesión para la que no es necesaria la preparación”. Mientras que el novelista Rudyard Kipling, autor de El Libro de la Selva, escribió que el político llevaba “una vida de perro pero sin caricias”. Por otro lado, el economista canadiense John Kenneth Galbraith calificó las elecciones como “la capacidad que tiene el pueblo de elegir lo menos malo de lo malo”.

Las tres opiniones demuestran que en todos lados la política, el político y el método mediante el cual se elige a este personaje para que ocupen una función administrativa o legislativa, es visto con recelo. Con duda. En ocasiones, con coraje. La improvisación y la avaricia de algunos políticos han hecho su obra.

¿Es ésta la visión de la política, de los políticos y de las elecciones que nos puede conducir a un mundo mejor? Obviamente, no. La desesperanza y la indiferencia lo que hacen es echarle petróleo al fuego de la desigualdad social.

Entiendo muy bien que en Querétaro, pueda haber una sociedad agraviada, una comunidad a la que le han ido quitando ilusiones, imaginación y libertad. Pero lo que no puedo entender es que a un Estado al que le costó la democracia tanto esfuerzo, tanto dinero público, la esté dejando perder o esté dispuesto a cambiarla por baratijas mercadotécnicas, por sondeos de opinión y por encuestas.

La sociedad queretana, su historia, sus tradiciones, su moral, a la que muchos dicen pertenecer pero que viven como si no existiera, a la que muchos tildan de troglodita, retrógrada, amañada y sinvergüenza porque no la conocen o solamente pretenden conocerla en sus extremos más rudimentarios, más hundidos en las pasiones humanas, la sociedad, cuyo origen es natural, tiene una mirada fresca y una voz muy poco escuchada, entendida o leída sobre la política. Una mirada que proviene de la experiencia de miles de mujeres y hombres comprometidos con el servicio a los demás y que puede, si nos disponemos a tomarla en cuenta, transformar las conductas aún en este campo tan resbaladizo y lleno de trampas.

El ciudadano comprometido de Querétaro no pertenece a un planeta diferente, no es un marciano venido de lejos Es alguien que está sumergido en la realidad y es solidario con sus hermanos; es alguien que debe tener una respuesta profunda ante los acontecimientos de su entorno, en fin, es un ser de carne y hueso decidido a buscar el entendimiento, el diálogo y la reconciliación en cualquier lugar donde se encuentre.

Procurar el bien común quiere decir eso, no otra cosa: quiere decir que hay una verdad y un vínculo que une a los hombres; quiere decir que los hombres están sujetos entre sí por la solidaridad y que existe un dimensión ética, una sustancia moral, que no puede ignorarse cuando se habla de “hacer política”: que el ciudadano comprometido está listo para no dejar que el ruido de los malvados triunfe sobre el silencio de los buenos. La política es una actividad noble. Bien vista y entendida, es la más noble de todas las actividades, pues es la manera como todos podríamos vivir con bien y vivir juntos.

Que la han enlodado los partidos y los funcionarios no cabe duda. Pero ni nos debe asustar ni nos debe hacer que nos echemos para atrás. Hemos de mirar hacia dentro de la sociedad misma, no hacia el poder. Vinculados en lo esencial, la política nos pertenece a nosotros. Y no a los que llevan vidas de perro, pero sin caricias.

Publicado en el periódico El Universal Querétaro

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El viento de la luna

Blog de Jaime Septién - 31 August, 2012 - 12:48

Hace tres años, al cumplirse 40 de la llegada del hombre a la luna (20 de julio de 1969), leí el libro de Antonio Muñoz Molina El viento de la luna. Neil Armstrong era el comandante de aquella misión Apolo XI, junto con Buzz Aldrin y Michael Collins. Fue el primer hombre que puso su pie en el satélite terrestre. Tenía 38 años. El sábado 25 de agosto murió.

La novela de Muñoz Molina trata de un chiquillo (varios años mayor que yo en aquel entonces) que pasa el verano en un pueblo del sur de España, mirando al cielo y terminando la infancia. Frases como «el Mar de la Tranquilidad» (donde se posó el módulo lunar), «Saturno V» (cohete que impulsó a la nave hacia la luna) o el misterioso «lado oscuro» del satélite (que sobrevoló, en solitario, Collins), resurgieron del corazón del niño que era ese día, del cual tengo total memoria. Pocas veces uno puede ser testigo de tales hazañas, aunque sé que muchos niegan que haya sido verdad.

Con la muerte de uno de mis grandes personajes de la infancia se va una parte de ese que llaman los poetas «paraíso perdido». Neil Armstrong representaba el esfuerzo, el carisma, la oportunidad de una frase como la que pronunció al pisar la luna: «es un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad»; en fin, la aventura y la ciencia. Para un lector de Julio Verne, como lo era yo, aquello rebasaba los límites de la realidad y de la emoción.

Ahora, comandante Armstrong, verá mejor la tierra y la luna. El espacio inmenso que tanto colaboró usted a dejarnos ver en su grandioso misterio; la grandeza y el misterio de Dios mismo.

Publicado en El Observador de la Actualidad

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Sabiduría de un pobre

Blog de Jaime Septién - 27 August, 2012 - 12:40

He leído de un tirón este bello librito, escrito por el padre franciscano Eloi Leclerc. Es una «puesta al día» de San Francisco de Asís; una metáfora del tipo de decisiones que se tienen que tomar cuando una situación estable se torna gravísima. El caso que sirve de pretexto literario para entrar en el alma de San Francisco es la terrible amenaza de ruptura que sufrió la Orden todavía en vida de su fundador.

Una especie de noche oscura y salida a la luz es la que narra el padre Leclerc, apegado a la «fidelidad espiritual» del santo. Hay hechos que avalan esta historia. Pero no es una biografía al uso. Es algo más: es la prueba de la amargura de un padre que ve cómo sus hijos se dividen, se pelean y, al final de cuentas, lo consideran un estorbo. ¿Qué hacer; qué decir? ¿Quedarse callados no es complicidad?

El texto resuelve de forma muy bella este dilema. La conversación final de Francisco con el hermano Tancredo es excepcionalmente profunda. En medio de la campiña, tras haber recuperado la calma de su corazón, Francisco enseña a Tancredo –y al mundo—que donde nosotros vemos culpa y castigo, Dios ve la ocasión propicia para aliviar una miseria humana. Que donde vemos desesperanza, Dios ve la oración. El secreto, el gran secreto de Francisco, y que aplicó en el capítulo general de la Orden, fue uno solo: saber que Dios es.

«Dios es, y eso basta. Pase lo que pase, está Dios, el esplendor de Dios. Basta que Dios sea Dios», le hace decir el padre Leclerc a San Francisco. Si el hombre alcanza esa sabiduría, alcanza también su secreto: la simplicidad. ¡Cuánta falta nos hacen esa sabiduría y esa simplicidad!

Publicado en El Observador de la Actualidad

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Arqueología virtual

Blog de Jaime Septién - 25 August, 2012 - 12:38

Había estado varias veces en Chichen-Itzá. Hace tiempo que no volvía a estas magníficas muestras del esplendor maya. Lo hice este verano, con la familia. Qué cosa más terrible. Millones de turistas se agolpaban en las veredas que llevan de una a otra de las construcciones de que se componen las ruinas. Y por cada metro cuadrado, dos vendedores de todo tipo de mercancía.

Lo mismo nos sucedió en Tulum y en los cenotes de Izamá. Miles de personas trataban de buscar el mejor ángulo para la foto. Con cámaras pero, principalmente, con el teléfono celular. Ya no se puede subir a las pirámides. Todo está lleno. Y la industria de la estafa al turista extranjero —al nacional también le toca— se encuentra en todo su apogeo. Sombreros de Sahuayo que valdrían cuarenta pesos se venden en doscientos cincuenta. Y para extranjeros a veinticinco euros o dólares. El precio es discrecional: depende de la cara del comprador.

Lo que quiero remarcar es que cada día será más complicado (también por las condiciones de seguridad) acceder a este patrimonio de México como turistas o, simplemente, como admiradores de un pasado prehispánico muy rico. Las facilidades de viajar y el aumento de los tiempos de vacación en Europa, han hecho de estas visitas un jolgorio. Y han atraído a miles de lugareños a vender máscaras, idolitos, tejidos, flautas, imitadores del rugido del jaguar, camisetas, paliacates, piedras, máscaras, diosas del amor, de la fertilidad, afrodisiacos, refrescos y tortas. Las explicaciones de los guías son cada vez más disparatadas. Y la vergüenza ajena de los que saben, es cada vez más pronunciada.

Sin embargo, hace un par de semanas se anunció que por vez primera se podrán conocer y visitar, de manera virtual, treinta de las zonas arqueológicas más atractivas del país, con Chichen-Itzá a la cabeza. Se trata de una nueva aplicación del proyecto Street View de Google, que permitirá a los visitantes de todo el mundo ver en detalle los vestigios de la antigua grandeza mexicana, en 360 grados, con imágenes captadas por un equipo de profesionales de Google. Por vez primera en su historia, Street View le dedica una aplicación a la difusión de la arqueología. Qué bueno que sea México el iniciador de esta novedad.

Ciertamente no es lo mismo estar frente a la pirámide mayor de Chichén-Itzá que verla en pantalla. Pero con las aglomeraciones y las vejaciones que padece el visitante, es una excelente opción. Poco a poco el mundo se va reduciendo con las nuevas tecnologías como Google Maps. Y se va a haciendo más conocido. Eso es una ayuda. Aumenta la comprensión entre los hombres y, de alguna forma, el respeto por el pasado. Lo que es “in situ”, qué fuerte le hemos pegado los mexicanos a nuestros tesoros prehispánicos.

Publicado en Revista Siempre!

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